Pérdidas y procesos de cambio
Testamento vital, documento de voluntades anticipadas, documento de instrucciones previas.

Mediante este documento, toda persona lúcida y en plenas facultades mentales, deja por escrito de manera anticipada, en previsión de que pueda llegar a no estar consciente o tener sus facultades de comunicación mermadas todo lo referente a sus voluntades en relación a cuidados, tratamientos y destino de su cuerpo y órganos una vez fallecida.

Para que sea efectivo ha de estar adjunto a la historia clínica del paciente y así facilitar el acceso a los profesionales médicos.

La mayoría incluyen el nombramiento de un representante, que hace de interlocutor entre el equipo sanitario y los familiares para evitar  interpretaciones erróneas y asegurarse el cumplimiento hasta el final  de lo expuesto  en el documento de voluntades anticipadas.

El origen se atribuye al abogado  y cofundador de Amnistía Internacional Luís Kutner.

Básicamente con el documento de instrucciones previas la persona mantiene hasta el último momento de su vida el derecho de autonomía, el mantener su capacidad de decisión y el definir lo que para ella supone una muerte digna.

LEY 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica BOE de 15 de noviembre de 2002.

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